De Vietnam a Escocia: el verano de Mai en la Universidad de Stirling
Cómo una estudiante descubrió nuestro programa de verano, convenció a sus padres para dejarla viajar, llegó sola desde Vietnam hasta Escocia y descubrió todo lo que puede ofrecer una experiencia internacional de verano.

Cuando Mai empezó a buscar un programa de verano en el extranjero, ya tenía algo muy claro: quería ir a Escocia.
Mai es de Vietnam y el año anterior ya había participado en otro programa internacional, pero esta vez buscaba algo diferente. Sus padres le propusieron inicialmente un campamento de verano en Estados Unidos, pero Mai tenía claro que quería encontrar una opción en Reino Unido. Escocia llevaba años siendo uno de sus destinos soñados, atraída por sus paisajes, su cultura y su historia.
Empezó a investigar diferentes programas por Internet y descubrió English Yes You Can a través de World Camps. Comparó distintas opciones, revisó lo que incluía cada programa y se interesó especialmente por nuestro International Summer School en la Universidad de Stirling. El precio le parecía razonable en comparación con otras opciones y, sobre todo, el programa de actividades le llamó muchísimo la atención.

“Quería tener todas las respuestas para mis padres”
Mai no se limitó a encontrar un programa y pedirles a sus padres que la apuntaran. Primero quiso informarse de todo.
Quería saber exactamente cómo sería la experiencia, cómo funcionaría el traslado desde el aeropuerto, cuál sería el itinerario y qué ocurriría una vez que llegara a Escocia. Ella misma se puso en contacto con nosotros y fue enviando pregunta tras pregunta, alrededor de 20 correos electrónicos en total.
Para Mai era importante recibir respuestas detalladas porque quería poder responder también a todas las dudas de sus padres. Estaba decidida a demostrarles que Escocia era la opción que quería y, cuanto más conocía el programa, más ilusión le hacía el viaje.

De Vietnam a Escocia
Después llegó la parte más importante del viaje: viajar sola desde Vietnam hasta Escocia.
Mai voló hasta el Aeropuerto Internacional de Edimburgo antes de continuar hasta la Universidad de Stirling, donde se desarrolla el programa de verano. Para una estudiante que viajaba sola desde tan lejos, saber que sería recibida en el aeropuerto y acompañada a su llegada era una parte importante de la experiencia.
“Viajé desde Vietnam hasta allí completamente sola, y Anne me recogió en el aeropuerto.”
Llegar sola a un país nuevo podía haber sido una experiencia complicada, pero Mai se adaptó rápidamente a la vida en la Universidad de Stirling y al grupo internacional de estudiantes. En muy poco tiempo empezó a conocer a jóvenes de diferentes países, participar en las actividades y vivir lo que acabaría convirtiéndose en uno de sus veranos más memorables.

Cuando el inglés se convierte en el idioma común
Una de las partes más valiosas de un programa internacional de verano ocurre precisamente fuera del aula.
Los estudiantes llegan desde diferentes países, con diferentes idiomas y culturas, pero cuando empiezan a relacionarse entre ellos, el inglés se convierte en el idioma que todos tienen en común.
Mai lo vivió de primera mano gracias a su amistad con Bruna, de Barcelona. Pasaron mucho tiempo juntas y hablaban en inglés durante todo el campamento. Y lo más bonito es que su amistad continuó después de terminar el programa.
“Mi mejor amiga en el campamento era Bruna. Es de Barcelona y hablábamos en inglés todo el tiempo y estábamos siempre juntas. Seguimos en contacto, aunque ya ha pasado más de un año desde el campamento.”
Este tipo de experiencia es lo que hace que un programa internacional de verano sea diferente de estudiar inglés únicamente en un aula. Los estudiantes utilizan el inglés porque quieren comunicarse, hacer amigos, compartir experiencias y formar parte del grupo.

Aprender, descubrir y disfrutar
Por supuesto, el programa también ofreció a Mai muchas oportunidades para mejorar su inglés en clase. Como ella misma escribió en su reseña, “las clases eran divertidas y creativas”.
Pero el aprendizaje no terminaba cuando acababan las clases.
El programa de verano incluía senderismo, juegos de mesa, natación, tenis, bádminton, gimnasio y muchas otras actividades pensadas para que los estudiantes se comunicaran y trabajaran juntos. También había excursiones de un día a Edimburgo y Glasgow, lo que permitía descubrir más de Escocia mientras compartían la experiencia con sus nuevos amigos.

Mai estaba especialmente ilusionada con la variedad de actividades y excursiones que formaban parte del programa. En su reseña describió la experiencia como “una de las experiencias más memorables que he tenido”.
“Tuvimos muchísimas actividades: senderismo, juegos de mesa, deportes como natación, tenis, bádminton y gimnasio, excursiones de un día a Glasgow y Edimburgo, y muchísimas actividades que nos animaban a comunicarnos en inglés y a utilizar tanto la mente como el cuerpo.”
Desde descubrir Escocia hasta pasar tiempo con nuevos amigos, el programa le ofreció mucho más que unas simples clases de inglés.
Mucho más que un verano en el extranjero
Cuando recuerda su experiencia, Mai también habla de las personas que hicieron que se sintiera cómoda y acompañada durante su estancia en Escocia.
En su reseña explica que Kevin y Anne fueron “muy atentos, cercanos y comprensivos” y también “muy divertidos”. Recuerda especialmente poder hablar con naturalidad con las personas que estaban al cuidado de los estudiantes y sentir que existía una conexión personal.
Esa parte de la experiencia también permaneció después de regresar a casa.

“No es solo mi profesor en el campamento, también lo considero un amigo porque es muy fácil hablar con él.”
Mai siguió manteniendo el contacto después del verano y ha recomendado el programa a amigos y familiares.
“Siempre he recomendado este campamento a mis amigos y familiares, y sigo en contacto con Kevin.”

Un año después, Mai volvió a Escocia
Hay una última parte de la historia de Mai que creemos que merece ser contada.
Un año después de su experiencia en el programa de verano, Mai regresó a Escocia, esta vez con su familia.
Durante ese viaje recorrieron diferentes partes de Reino Unido, visitando distintas ciudades y países, y al final todos estuvieron de acuerdo en que Escocia había sido su lugar favorito.
Para Mai fue especialmente bonito poder enseñar a su familia algunos de los lugares que ella ya había descubierto durante su verano en Stirling.

Algunas de las fotos que acompañan esta historia, incluidas las de Mai frente al Castillo de Edimburgo y en Victoria Street, fueron tomadas durante este segundo viaje, con su familia detrás de la cámara.
Un año antes había llegado sola a Escocia, preparada para vivir una experiencia completamente nueva. Esta vez regresaba con su familia para compartir con ellos algunos de los lugares y recuerdos que se habían convertido en especiales para ella.
Y quizá eso sea una de las cosas más bonitas de vivir una experiencia internacional durante el verano. Nunca sabes qué lugares, amistades y recuerdos permanecerán contigo mucho después de que termine el programa.
Para Mai, Escocia fue mucho más que un destino para pasar unas semanas. Se convirtió en un lugar al que quiso regresar y en un lugar que se sintió orgullosa de compartir con su familia.





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